El prestigioso directorio internacional Best Lawyers ha vuelto a destacar a Jorge Francisco Castro García, socio‑director de Castro Naranjo Infante y responsable de Bové Montero Andalucía, como uno de los profesionales más valorados en España en el área de Real Estate dentro de su edición Best Lawyers 2026.
Además, en esta nueva edición, Jorge Francisco Castro García ha sido reconocido como “Lawyer of the Year” en Sevilla en el área Concursal (insolvencia y reestructuración), un galardón que refuerza su trayectoria en el asesoramiento económico‑financiero, la auditoría y los concursos de acreedores, ámbitos en los que ha intervenido en numerosos procedimientos de especial relevancia.
Desde el despacho, Jorge Francisco Castro García desea trasladar su agradecimiento, en primer lugar, a los compañeros que han votado su candidatura y han confiado en su labor profesional. Extiende igualmente este reconocimiento a todo el equipo de Castro Naranjo Infante y de Bové Montero Andalucía, despachos de los que es socio, cuyo trabajo diario ha hecho posible este nuevo logro.
El reconocimiento de Best Lawyers pone en valor la dedicación, el compromiso profesional y la cercanía con sus clientes que han caracterizado la carrera de Jorge Francisco Castro García a lo largo de sus más de 37 años de experiencia como auditor y abogado.
Con este nuevo hito, el despacho reafirma su apuesta por la excelencia en el asesoramiento en materia preconcursal, concursal, de administración judicial y de servicios profesionales a empresas, así como en el ámbito del sector inmobiliario, en el que Jorge Francisco Castro García cuenta con una amplia experiencia y reconocimiento.
El Gobierno ha planteado reducir progresivamente la jornada semanal ordinaria hasta las 37,5 horas. Aunque esta medida se presenta como una mejora para la conciliación de la vida laboral y personal, y para el bienestar de los trabajadores, implica importantes desafíos para las empresas. No se trata solo de trabajar menos tiempo, sino de reorganizar el modo en que se gestiona el trabajo. ¿Qué supone realmente este cambio en términos organizativos, económicos y estratégicos?
Costes laborales: ¿trabajar menos, costar más?
Reducir la jornada sin modificar la retribución implica un incremento del coste por hora trabajada. Este impacto puede traducirse en:
Necesidad de contratar más personal para cubrir el mismo volumen de trabajo, especialmente en sectores que requieren presencia continua.
Mayor recurso a las horas extraordinarias, que tienen un coste superior y pueden afectar al bienestar de los empleados a largo plazo.
Aumento de la presión sobre los presupuestos, con especial incidencia en las pymes o en las empresas que ya operan con márgenes ajustados.
Posible encarecimiento de los precios finales en sectores intensivos en mano de obra, lo que puede afectar a la competitividad si no se compensa con mejoras de eficiencia.
Organización del trabajo y productividad
Una reducción de jornada obliga a revisar la forma en que se organiza el trabajo. Esto puede implicar:
Replanteamiento de turnos, horarios y secuencias de tareas.
Revisión de procesos para eliminar actividades redundantes o de bajo valor añadido.
Inversión en tecnología para automatizar tareas repetitivas o administrativas.
Cambios culturales: pasar de medir tiempo a medir resultados.
Lejos de ser un obstáculo, este reto puede transformarse en una oportunidad. En entornos bien organizados, menos tiempo no significa menos productividad. Puede ser justo lo contrario: cuando las tareas están bien definidas, los equipos alineados y las prioridades claras, trabajar menos horas puede traducirse en mayor concentración, mejor energía y menos pérdidas de tiempo. En definitiva, más resultados en menos tiempo, con un impacto positivo en la satisfacción y la fidelización del talento.
Impacto por sectores
El impacto de esta medida no será uniforme. Algunos sectores podrán adaptarse con mayor facilidad que otros:
Hostelería, sanidad, comercio: sufrirán un impacto mayor por la necesidad de cubrir franjas horarias amplias y continuas. La reducción de jornada podría suponer un incremento notable de plantilla o una reorganización compleja de turnos.
Industria: los sistemas de turnos ya existentes pueden facilitar la transición. Sin embargo, también deberán revisar su eficiencia operativa y los tiempos de parada.
Servicios profesionales y del conocimiento: adaptación más sencilla, gracias a estructuras más flexibles, mayor autonomía de los equipos y posibilidad de trabajo en remoto.
¿Cómo pueden adaptarse las empresas?
Para amortiguar el impacto y transformar la obligación en ventaja, las empresas pueden adoptar diversas estrategias:
Rediseñar los procesos internos para eliminar ineficiencias.
Implementar sistemas de control y seguimiento del trabajo que pongan el foco en los resultados, no en la presencia.
Fomentar la polivalencia del personal y la colaboración interdepartamental.
Apostar por la digitalización de tareas administrativas, logísticas o comerciales.
Reforzar la formación interna para que los equipos trabajen de forma más autónoma y eficaz.
Negociar con los representantes de los trabajadores una implantación progresiva o flexible que se ajuste a las características reales del negocio.
Riesgo… u oportunidad
En resumen, la reducción de la jornada puede vivirse como un coste o como una palanca de transformación. Para algunas organizaciones supondrá un esfuerzo difícil de absorber. Pero para otras, puede convertirse en el impulso necesario para modernizarse, mejorar su eficiencia operativa, y diferenciarse como empleadoras atractivas en un mercado laboral cada vez más exigente.
La clave estará en anticiparse, planificar con rigor y acompañar el cambio con inteligencia organizativa. La flexibilidad, la inversión en tecnología y la orientación a resultados serán los factores diferenciales.
En Castro Naranjo Infante queremos compartir con vosotros una entrevista reciente a nuestro socio fundador, Estanislao Naranjo, en la que aborda con profundidad el juicio por el retorno de menores. En ella, Estanislao destaca la relevancia de la participación del Ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, cuya declaración, según el letrado, era fundamental para el desarrollo del proceso judicial.
La entrevista refleja el compromiso de nuestra firma con la defensa rigurosa y la búsqueda de justicia en casos complejos que afectan a los derechos de los menores y sus familias. Estanislao Naranjo expone con claridad los aspectos legales y humanos que rodean este caso, aportando una visión experta y cercana.
Os invitamos a leer la entrevista completa para entender mejor el contexto y las implicaciones de este juicio, que pone de manifiesto la importancia de la justicia en la protección de los derechos fundamentales.
Para acceder a la entrevista original, podéis visitar el siguiente enlace:
Frecuentemente, la sociedad deposita su confianza en empresarios exitosos para asumir cargos políticos, bajo la creencia de que sus habilidades empresariales asegurarán buenos resultados en la gestión pública. Pero, ¿es realmente así? La realidad sugiere que esta premisa merece un análisis más profundo.
Ventajas del empresario en la gestión pública:
Enfoque pragmático: Los empresarios suelen tomar decisiones rápidas y orientadas hacia resultados concretos, como lo demostró Michael Bloomberg en la alcaldía de Nueva York, destacando en áreas como la seguridad y la salud pública.
Eficiencia económica: Gracias a su experiencia en el manejo financiero, como Sebastián Piñera en Chile, logran optimizar presupuestos y mejorar el uso de recursos públicos, potenciando la eficiencia administrativa.
Innovación constante: La dinámica del mercado exige innovación constante, una característica notable en Bloomberg con sus políticas urbanísticas innovadoras.
Redes amplias y estratégicas: Empresarios como Donald Trump han utilizado sus contactos internacionales para acuerdos comerciales, aunque con resultados polémicos.
Mentalidad orientada a objetivos claros: Mitt Romney, como gobernador de Massachusetts, ejemplifica esta cualidad con objetivos claros en la reforma administrativa.
Limitaciones del empresario en la gestión pública:
Consenso político: La administración pública exige consenso y negociación constante, algo que Trump enfrentó con dificultad debido a su estilo autoritario.
Sensibilidad social: Berlusconi en Italia mostró claramente los riesgos cuando el enfoque económico descuida la equidad social.
Rendición pública de cuentas: Empresarios como Ruiz Mateos en España sufrieron al adaptarse a los altos niveles de transparencia y control público.
Conflictos de interés potenciales: Las constantes acusaciones contra Trump y Berlusconi evidencian este frecuente inconveniente.
Adaptación al marco institucional: Elon Musk enfrentó importantes dificultades y frustración ante las limitaciones burocráticas durante su breve paso por funciones públicas.
La experiencia empresarial puede aportar al sector público si existe capacidad y disposición para adaptarse a las particularidades institucionales. El éxito, por tanto, depende de cómo se complementen estas competencias empresariales con las exigencias específicas del ámbito público.
¿Qué opinas? ¿Crees que un empresario exitoso está necesariamente capacitado para dirigir eficientemente lo público, o piensas que son necesarias competencias específicas adicionales para lograr buenos resultados en la gestión pública?
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